una_cuestion_de_tiempo

“Cuando éramos novios” (no hace mucho que soñábamos con pronunciar esta frase en pasado) ir al cine era un plan romántico y cotidiano. Era una forma de estar juntos un par de horas resguardándonos del frío y del calor. Hoy, supone un plan completamente extraordinario, que nos permite desconectar de nuestra preciosa pero ruidosa vida (hasta las nueve de la noche, que los enanos descansan, la banda sonora la forman llantos, risas nerviosas, pataletas, canciones a voz en grito, preguntas infinitas…). Quizás por esta “cuestión de tiempo”, de falta de éste, me he vuelto mucho más exigente con las películas en el cine.

Ayer los planetas se alinearon (el planeta yayo y el planeta yaya) y pudimos disfrutar de esta peli tan romántica como divertida: “Una cuestión de tiempo”. El guión y montaje de éste film es de Richard Curtis, famoso por sus “Cuatro bodas y un funeral”, “Love actually” o “Notting Hill”. Tenía expectativas de ser al menos entretenida pero en los primeros minutos me revolví en el asiento pensando que habíamos “pinchado” al elegir en la cartelera, pues parecía ser una peli romántica predecible y pesada. Sin embargo, al avanzar, el argumento me fue enganchando, encariñándome de Tim y Mery (los “protas”). La trama no resulta demasiado original, los viajes en el tiempo de un chico pelirrojo y patoso,Tim, que busca a la chica de sus sueños, Mery. Es el enfoque positivo del amor y de la vida, el que consigue contagiarte. La estética británica es sosa pero entrañable, pues hace que no te distraigas con detalles accesorios de los personajes. Mery va “floreciendo” y ganando algo de estilo (británico 😉 ) conforme madura en la vida.

Los viajes en el tiempo, son desde luego una cuestión fantasiosa, pero es indudable que es el deseo de muchos cuando las cosas no salen como queremos, nos gustaría dar marcha atrás y deshacer lo estropeado. La peli consigue hacerte reflexionar sobre muchos temas importantes y me deja una sensación parecida a la que tuve al ver “Clic”, de Adam Sandler (2006). Sientes que el valor de la vida es tan extraordinario porque como dice la canción “sólo se vive una vez”. Sólo vivirás un amanecer del día 22 de octubre de 2013 y lo que hagas al comenzar ese día puede cambiar tooodo lo que venga detrás. Si os animáis a verla esperad a escuchar la reflexión final, pues es un brillante “leitmotiv”.

Mereció la pena la escapada y la volveré a ver en el sofá de casa con palomitas de microondas.
Disfrutad de este histórico día otoñal!! Os quiero amigas!!