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Una no elige a su familia, ni a sus vecinos… si hubiera podido elegir la familia en la que querría nacer volvería a escoger la mía (los González Carbajal) y con mi vecina y amiga Marta me ocurre lo mismo. Es una gran suerte tenerla al lado. Yo no la he escogido, por eso me siento aún más afortunada. Compartimos pared y sé que puedo llamarla a cualquier hora para pedirle ayuda. Me da la tranquilidad de tener junto a nosotros a otra familia (numerosa) y estupenda que siempre va a formar parte de los momentos cotidianos y también importantes de la mía. Mi casa se revalorizó el día que los Lacave Ponce llegaron.

Ayer pasamos un cumple estupendo y la tarta de Marta fue la chispa que encendió la alegría que llenaba el salón. Julia estaba loca y nerviosa por la cantidad de gente que poco a poco fue llegando a casa para celebrar el día. Su “tarta coqueta” nunca la olvidará, con una “mini-Julia” y un precioso neceser con las pinturitas que tanto le gustan de mamá. Cumplir años no es otra cosa que una manera de medir etapas, cuando somos pequeños cada año supone muchos más cambios que cuando somos mayores, por eso y por otros motivos (de arrugas y canas) no lo celebramos tanto. Pues mi niña Julia cambia de etapa soplando su vela de tres años en una tarta hecha con todo el cariño y el gusto y que dejó  a todos boquiabiertos.

Mil gracias otra vez Marta, porque haces mucho más que tartas originales y estilosas, ayudas a crear recuerdos bonitos.

Un beso a todas!!! Feliz jueves!!